No lo miramos desde afuera

Nosotros también usamos ambos

Elegimos cada tela puestos nosotros mismos el ambo, pensando en el mismo uso que le da cualquier profesión de la salud: una guardia larga, una mancha que no sale más, un rasguño inesperado de un paciente o de un animal asustado en la veterinaria. Lo probamos en enfermería, en medicina, en odontología, en kinesiología, en veterinaria, en laboratorio — y en todas las profesiones coincide lo mismo: esta es la tela que aguanta el uso real, no la que mejor queda en la foto de catálogo.

Para qué estamos acá

Misión y visión

Dos frases que ordenan las decisiones: qué buscamos todos los días, y para qué lo buscamos.

Misión

Dar con la mejor composición de tela posible para un ambo, y no darla nunca por cerrada. Escuchamos a quien se lo pone para trabajar y, como somos médicos y también nos lo ponemos, somos los primeros en marcar lo que molesta: una costura que raspa, un bolsillo que queda corto, una tela que al mes ya no vuelve a su forma. Eso es lo que corregimos en la próxima.

Visión

Que cualquiera que trabaje con un ambo puesto termine el turno cómodo. Que el confort deje de ser un extra que se paga aparte y pase a ser lo mínimo que se espera de la ropa de trabajo. Y que un buen ambo esté al alcance de cualquiera que lo necesite, no de unos pocos.

Lo que no negociamos

Tres cosas antes que cualquier diseño

No arrancamos por el color. Arrancamos por lo que la tela tiene que aguantar.

01

La tela primero

Elegimos el textil antes que la paleta de colores. Si no aguanta un turno largo, no entra a la colección.

02

El calce que no afloja

Un ambo que se deforma al cuarto lavado no sirve, por más lindo que se vea el primer día.

03

Los bolsillos donde se los busca

Pensados para el instrumental y lo esencial, en el lugar donde la mano ya los busca sin mirar.

Así pensamos cada ambo

Conocé la colección completa

Diseñada bajo esta misma lógica: tela, calce y bolsillos antes que catálogo.

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