Manifiesto
Un turno no es solo el de un médico. Pasa en un consultorio y en un quirófano, en un consultorio odontológico y en un gimnasio de rehabilitación, en una guardia de madrugada y en un laboratorio, atendiendo personas y atendiendo animales.
Cambia el lugar. No cambia lo que se le pide a la ropa.
Que aguante turnos largos de pie sin marcarse. Que no se deforme después del cuarto lavado. Que tenga los bolsillos donde la mano ya los está buscando.
Por eso partimos de la tela y del calce antes que del catálogo de colores. Indumentaria pensada como equipo de trabajo, no como uniforme.
No lo miramos desde afuera
Elegimos cada tela puestos nosotros mismos el ambo, pensando en el mismo uso que le da cualquier profesión de la salud: una guardia larga, una mancha que no sale más, un rasguño inesperado de un paciente o de un animal asustado en la veterinaria. Lo probamos en enfermería, en medicina, en odontología, en kinesiología, en veterinaria, en laboratorio — y en todas las profesiones coincide lo mismo: esta es la tela que aguanta el uso real, no la que mejor queda en la foto de catálogo.
Para qué estamos acá
Dos frases que ordenan las decisiones: qué buscamos todos los días, y para qué lo buscamos.
Dar con la mejor composición de tela posible para un ambo, y no darla nunca por cerrada. Escuchamos a quien se lo pone para trabajar y, como somos médicos y también nos lo ponemos, somos los primeros en marcar lo que molesta: una costura que raspa, un bolsillo que queda corto, una tela que al mes ya no vuelve a su forma. Eso es lo que corregimos en la próxima.
Que cualquiera que trabaje con un ambo puesto termine el turno cómodo. Que el confort deje de ser un extra que se paga aparte y pase a ser lo mínimo que se espera de la ropa de trabajo. Y que un buen ambo esté al alcance de cualquiera que lo necesite, no de unos pocos.
Lo que no negociamos
No arrancamos por el color. Arrancamos por lo que la tela tiene que aguantar.
Elegimos el textil antes que la paleta de colores. Si no aguanta un turno largo, no entra a la colección.
Un ambo que se deforma al cuarto lavado no sirve, por más lindo que se vea el primer día.
Pensados para el instrumental y lo esencial, en el lugar donde la mano ya los busca sin mirar.
Así pensamos cada ambo
Diseñada bajo esta misma lógica: tela, calce y bolsillos antes que catálogo.
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